mayo 14 2020

Historia de una madre emprendedora: Aida

“Mi nombre es Aida, tengo 39 años y soy natural de Lima. Tengo dos hijos, Kathy (22) y Eduardo (12), soy viuda y he tenido que esforzarme mucho por sacar adelante a mis hijos, no ha sido fácil. Viví en Morococha, Junín, por muchos años, pero cuando mi hija tuvo que empezar la universidad nos enrumbamos a Lima para ofrecerle un mejor futuro.

Hace unos años me diagnosticaron cáncer, pero eso no ha impedido que yo siga luchando por mi familia. Estando aquí en Lima (Carapongo - Chosica), me he dedicado a la crianza de animales como gallinas, patos, cerdos, para sacar adelante a mis hijos. Tenía muchos animales y me iba bien, pero en el 2017 sufrimos el desborde del rio causado por el fenómeno El Niño Costero, que nos afectó a todos los vecinos. Fue muy triste porque perdí mucho, perdí animales que eran mi fuente de ingresos y cosas materiales, pero nunca perdí la fe. En ese momento pensé “toda la vida he trabajado, ahora no puedo quedarme sentada a esperar a que me regalen todo”. Entonces junto a otras vecinas y vecinos buscamos apoyo, y como asociación logramos que un párroco de la zona nos done 1 módulo de costura con 4 máquinas de coser y un poco de tela. Sin embargo, no sabíamos cómo utilizar las máquinas, teníamos miedo, porque creíamos que íbamos a malograrlas.

Entonces dije “nuestra vida va a dar un cambio tremendo, porque si ahora no podemos criar animales ni sembrar, entonces tenemos que poner en marcha el taller de costura”. Gracias al apoyo de Aldeas Infantiles SOS Perú este sueño se hizo realidad. Recibimos capacitación, empezamos desde cero, no sabíamos utilizar ninguna máquina porque siempre nos dedicamos a otras cosas, pero la organización nos puso una profesora y con el grupo de mujeres que participamos hicimos mandiles, bolsas para pan, secadores y polos. Además, recibimos capacitación en emprendimiento, nos han enseñado cómo vender nuestros productos, un poco de marketing, hemos aprendido que es muy importante la presentación y también que siempre tenemos que ponerle un valor agregado a nuestros productos.

Lamentablemente, cuando el taller “Sembrando Esperanza del Valle de Carapongo” que organizamos con mis vecinas ya estaba en marcha, nos enfrentamos con la crisis del coronavirus. El gobierno ordenó que todos nos quedemos en casa. Me preocupé mucho porque ya no tenía alimento ni dinero ya que trabajaba para el diario. Ante esta situación surgió una idea: confeccionar mascarillas. Animé a las vecinas que participan en el taller a producir mascarillas para entregarlas a organizaciones a cambio de alimentos. Poco  a poco fuimos creciendo, se sumaron más personas, nuestros esposos, hijas, hijos y ahora no solo confeccionamos para vender, también para donarlas porque queremos apoyar a todas las personas que nos apoyaron cuando ocurrió el huaico.

Somos un grupo de mujeres emprendedoras que busca seguir creciendo. Quiero continuar trabajando en este taller de costura porque aquí he aprendido que mientras tenga manos y pies,  puedo seguir luchando por mis sueños. Yo tengo una dificultad con el cáncer, pero ver a mis hijos me motiva a seguir adelante; además trabajar me mantiene ocupada y me hace sentir mucho mejor de salud”.

Aida y su familia reciben apoyo a través de nuestro servicio de Fortalecimiento Familiar en Chosica, Perú.